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Hidrocefalia

Hidrocefalia

¿Qué es la hidrocefalia?

Hidrocefalia

La hidrocefalia es una acumulación mayor de cantidad de líquido cefalorraquídeo (LCR) en las cavidades del cerebro. 


En condiciones normales, existe un sensible equilibrio entre:

  • la producción de LCR en los ventrículos
  • la circulación en el sistema ventricular y
  • la reabsorción en el espacio subaracnoideo/venoso cerebral.  

Por tanto, la hidrocefalia es consecuencia de un desequilibrio de una o varias de estas tres funciones.

Según el tipo de hidrocefalia, se puede encontrar las siguientes denominaciones más frecuentes:
  • Hidrocefalia no comunicante (obstructiva): cuando se obstruye el flujo de LCR dentro del sistema ventricular.
  • Hidrocefalia comunicante (no obstructiva): cuando la absorción del LCR es inadecuada.
  • Hidrocefalia normotensiva (HNT): cuando afecta a adultos mayores, generalmente entre los 60 y 70 años.

¿Qué ocasiona la hidrocefalia?

La hidrocefalia puede resultar de: 

  • Herencia genética (estenosis acueductal).
  • Trastornos en el desarrollo, tales como los asociados con defectos en el tubo neural, incluida la espina bífida y el encefalocele.
Otras causas posibles son:
  • Complicaciones del nacimiento prematuro (hemorragia intraventricular)
  • Meningitis
  • Tumores
  • Lesión traumática craneoenfálica, entre otras.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la hidrocefalia varían con la edad, la progresión de la enfermedad y las diferencias individuales en la tolerancia del LCR.


En recién nacidos hasta un año de edad aproximadamente, un signo evidente de la hidrocefalia es el rápido aumento de la circunferencia de la cabeza, debido a que las suturas craneales no están unidas todavía y la cavidad craneal se agranda permitiendo albergar el exceso de LCR.


Una vez las suturas craneales están unidas (desde un año en adelante), los síntomas son diferentes debido a que su cráneo no puede expandirse para alojar el exceso del LCR. Los síntomas pueden ser: dolores de cabeza, vómitos, náuseas, hinchazón del disco óptico, visión borrosa, visión doble, desvío hacia abajo de los ojos, problemas de equilibrio, coordinación deficiente, trastorno en el estilo de caminar, incontinencia urinaria, reducción o pérdida en el desarrollo, letargo, somnolencia, irritabilidad, u otros cambios en la personalidad o en el conocimiento, incluida la pérdida de la memoria.

 

¿Cómo se diagnostica la hidrocefalia?

La hidrocefalia puede ser difícil de diagnosticar, dado que es posible que no todos los síntomas se produzcan al mismo tiempo. Además, estos síntomas se asocian a menudo a otras afecciones como cefaleas o migrañas y en el caso de población adulta las propias del envejecimiento (Parkinson, osteoartritis o Alzheimer). 


Normalmente se utiliza una o más de las siguientes pruebas de diagnóstico: 

  • Exámenes de imagen cerebral como la Tomografía tomada mediante rayos X y/o Resonancia magnética (RM).
  • Pruebas neuropsicológicas para determinar y documentar fortalezas y problemas cognitivos.
  • Punción de LCR lumbar o Drenaje.
  • Monitorización de la Presión lntracraneal (PIC) por medio de una sonda o sensor que recoge un registro continuado del paciente. Esta medición se puede realizar en el hospital (durante 24-72h) o de forma domiciliaria a través de un catéter telemétrico.

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